ADVISING
THE BEST AND THE BRIGHTEST
UN CÓMPLICE · UN SPARRING · UN ESPEJO
DESDE SUIZA · EN ESPAÑOL · PARA EUROPA
Tu coach no debería escogerlo Recursos Humanos.
Tu equipo no puede ser tu desahogo.
Tu familia y amigos no pueden ser tus consejeros.
Debería escogerlo alguien que te viera conduciendo desquiciado una noche de vuelta a casa, o una madrugada camino del aeropuerto. Quien te haya visto pedir esa copa que ya no deberías beberte.
El que pudiera mirarte como una mosca en la pared, cuando repasas por enésima vez lo que le dijiste al directivo, al cliente, al 1st line o al auditor… porque en un minuto de debilidad le dijiste que hay decisiones que tomas porque de arriba te han puesto una bengala entre la muñeca y esa esposa de oro —las puñeteras Golden handcuffs, esas—.
Tu coach no debería escogerlo quien nunca decide nada que cuesta sangre, o personas, o noches de insomnio, o miedo cerval a equivocarte y cruzar esa acera que separa el momento de gloria de la caída al abismo de no ser ya quien merece el aplauso, sino el que cayó de pronto en un enorme silencio.
Quien escoge quien te acompaña como expatriado no debería ser alguien con un único pasaporte que tenga bisabuelos que hablaban como él habla a diario.
Y porque tu coach te lo escoge RR.HH., terminas hablando de liderazgo, y visiones, y transformación, y mejora, y un baile de rosas, y «no se entera de nada, pero al menos me escucha».
Pero, ¡si la mitad de las veces decides por el bonus! ¿Cómo vas a contarle que has vendido tres veces un cambio que solo pone lo mismo pero en el orden cambiado?
¿La IA? ¿Qué IA? A ti de la IA lo que te aterra es que la mitad de las veces no sabes ni cómo se come lo que dicen que está cambiando.
Lo que sí sabes es que si todo va por donde parece, tendrás que poner a media plantilla en la calle. Y con lo que queda, dudas de si vendrá mañana un software parlante, bisnieto de HAL 9000 que te echará a ti y a tu jefe, diciendo «lo siento, Dave».
Y miora que tú eres un profesional de los más fuertes y curtidos que tienen las industrias de cualquier país desarrollado.
Tienes la capacidad de hablar, persuadir, aconsejar, modular los tonos e incidir en el espíritu y la realidad de la gente más poderosa de cada economía, sea nacional o internacional.
Tú miras una foto y sin tener que forzarte, ves el proceso que hay detrás. Miras un grupo y entiendes sus relaciones políticas.
Tú sabes cuánto dinero se mueve detrás del título de una de las slides de tu gente.
Tú sabes perfectamente alinear los intereses de tu firma con los de tu división, con los de tu Bonus y con los de tus inversiones en ETF. Y todo, en un solo vistazo.
Tú navegas la complejidad como quien camina por la playa. Desatas los nudos de las complicaciones con tres conversaciones que se parecen tanto al Nemawashi como a un barman con una coctelera.
Eres ese tío con éxito, esa mujer que lo consiguió todo.
Y sin embargo, tus conversaciones de los últimos ocho o diez años no te ayudan a ser cada día un socio más equilibrado, menos inestable, menos tóxico y más rentable, exitoso y próspero.
No sólo no te ayudan. Es que te alejan.
Lo importante es que esto no es tu culpa.
ES TODO MUY AGOTADOR.
Por todo eso y algo más es que tú no quieres un coach, quieres un cómplice. Alguien con quien hablar hasta quedarte afónico y que no te reproche, ni te corrija, ni te haga sentir responsable, ni Supermán, ni Super Ratón.
Tú ya sabes la mitad de las cosas que se te ven en las suelas cuando pones los pies en la mesa. Lo que necesitas es poder contarlo sin que se asome en la sombra el cuchillo que alguien —amigo, colega, hermano del alma— levanta justo en tu espalda, en ese sitio que tú no te ves y que llaman la nuca.
Por eso, insisto, tu coach no debería escogerlo nadie que no sepa de qué color es la noche en la que no concilias el sueño.

Durante años me dijeron eso. Go there and do your thing. Y no me lo decía cualquiera. Me lo decía gente que sabía perfectamente lo que quería y que sabía también por qué me mandaba a mí a hacerlo.
A veces era una empresa que no funcionaba. Otras, una fusión que había que preparar o que desatascar y sacar adelante. Una crisis. Una adquisición. Un cambio que alguien tenía que hacer realidad cuando ya se había acabado el tiempo de explicarlo.
Y yo iba.
No siempre sabía qué me iba a encontrar. Pero sí sabía una cosa: había que entrar, mirar, entender qué estaba pasando de verdad y hacer lo que hubiera que hacer.
«Gabriela is a very well experienced manager who immediately understands the job which needs to be done. She is extremely effective when it comes to changing existing structures and give a new direction to an organization. There are only few persons like Gabriela who can develop a new corporate strategy and then do the implementation herself. She is the only manager I did hire three times. Gabriela definetely is one of the most international manager I know. Born in South America, raised in Europe, with a strong command in Spanish, French and English, understanding different cultures and enjoying them..»
Former Chief Executive Officer of CWS-boco (Haniel Group) & HOYER Group, Chairman of the Supervisory Board at Meyer & Meyer, and Senior Private Equity Advisor.
En ese entorno conformas una disciplina de proyectojunto con la de empresa en crecimieno.
Personas, finanzas y sistemas: inteligencia binaria e iteliegnecia emocional en un mismo sistema. Es fascinante..
«We highly recommend Gabriela. I have rarely worked with someone with such high personal values. She is able in very short time in various fields to analyse the situation and to come to the right conclusion. Due to her great understanding for people, she was very successful in crisis and change management in our French organization, with high respect from the workers, the union, the management and the shareholder. Furthermore she successfully supported our strategic M&A activities to Spain and was running the project management in her balanced attitude as always. Followed by the subsequent implementation and restructuring of the new subsidiary.»
Dr. Axel Schweitzer · Chairman at Interzero and ALBAGroup Asia. President at Alba Brlin
Eso es lo que ocurre cuando llevas años haciendo algo que no cabe demasiado bien en una job description.
Entras, entiendes, decides y haces que ocurra. Y luego vuelves a hacerlo.
«In a very short period of time she understood where to reduce costs while maintaining quality output. She managed the substantial cost reduction in a way that it was understood and accepted by the staff. By doing so FFF Spain could survive and start building a new future. The way she completed the assignment was inspiring for the whole management of the Group.»
Hans Swinnen, Chairman Plastiflex Group, Zwijnaarde, Belgium
Y de tanto hacerlo, acabé teniendo una manera de trabajar.
No la llamaba método. No había una pizarra con cinco pasos, ni una palabra en inglés para explicarla, ni una presentación que pudiera dejarse encima de una mesa al terminar una reunión.
Era simplemente lo que había aprendido después de muchos años entrando en sitios donde había algo que resolver.
Aprendí a mirar antes de hablar. A separar lo urgente de lo importante. A escuchar lo que se decía y, sobre todo, lo que no se decía. A entender cuándo había que empujar y cuándo era mejor quedarse quieta.
Aprendí también que las decisiones difíciles casi nunca son difíciles por la decisión. Lo difícil es lo que ocurre después.
Y otros aprendieron de mí. Que haya en Europa varias docenas de ejecutivos en cargos de importancia a quienes, de algún modo, acompañé en su formación y camino hacia mayores responsabilidades, es algo que no puede llenarme más de orgullo
«During the time I reported to Gabriela, I learned from her a lot about strategic and multifunctional thinking, being curious about why things happen and how we can further improve. Gabriela would always encourage to find creative and unconventional solutions and constantly challenge the team without losing focus on business targets. To me, Gabriela is an inspiring, motivating and charismatic leader who is [...] to align and motivate a team, and I appreciated her passionate way of working. I enjoyed the time I worked for her.»
Bettina Scherer-Franz, Brand Manager Kimberly-Clark GmbH, Frankfurt, Germany
Aquí, y en algún otro edificio parecido, más parecido, fue desde donde dirigí media docena de M&A, terminé huelgas, negocié presupuestos con accionistas, traté con todo el FMCG euroasiático, contraté producciones de fábricas enteras en China, con la responsabilidad de P&L de unos cientos de millones de euros, con más de 400 almas dentro.

Esto es México

Esto Alemania

Esto es Francia
Ahí se hizo, con aciertos y errores, toda mi experiencia, para que ahora la aproveches tú.
He pasado más de tres décadas contratando consultores, abogados y técnicos.
Deloitte, KPMG, PWC, EY, Roland Berger, Boston Consulting Group, Clifford Chance, Baker McKenzie. Además de los Garrigues y Cuatrecasas, de casa. No me faltó ninguno.

Les he visto sufrir, mentir, condicionar, ganar, perder. Les he visto razonar, construir, destruir.
De hecho, les he pagado, en nombre de mis accionistas, para hacer todo eso. Y quizás alguna cosa más.
Un privilegio estos accionistas, estos clientes, estos proveedores.
Haber aprendido mucho de ellos termina por ser lo mínimo que se puede hacer.

Pues mira: soy esa señora que ha dirigido fábricas grandes como dos campos de fútbol.
Y si te digo «dirigido», me refiero a decidir con total independencia sobre finanzas, logística, personas, dinero, estrategia, negocio y posicionamiento.
Eso, en 14 países.
Puedo sonar a mucho, y es porque lo es.
También soy esa mujer que empezó vendiendo libros puerta a puerta, y fue haciendo su carrera escalón por escalón.
Esa mujer curiosa que se ha subido a camiones de reparto para preguntar a los chóferes cómo optimizar las rutas. La misma que después volaba en First Class para los Consejos de Administración.
Me siento más a gusto en vaqueros que de Dior, porque, de las empresas, lo que siempre me ha fascinado es saber que tienen alma —y que tienen la obligación de ganar dinero moviendo personas reales y productos o servicios que deben servir a quien los paga.
Y tocar todo eso se hace mejor estando muy cómodo.
Te cuento todo esto no para fardar, sino para que decidas si lo que yo aporto puede ser valioso para ti.
Pongo mi experiencia operativa a tu servicio y al de tu negocio y de tus decisiones reales, para que puedas encongtrar un cómplice, un sparring, un espejo..

Ahora, después de haber estado dentro, haberlo visto de fuera, y conocer el alrededor, decido que nadie tiene que escoger entre locura y salario, entre angioplastia y futuro, entre el ruido y las nueces.
De esa conclusión personal y liberadora para mí, nace AURIX.
¿Qué cosa es AURIX?
Es una manera que tengo de ganarme la vida haciendo algo que sé hacer muy bien. Y además sé, con certeza, que ayuda mucho y que vale bastante más de lo que cobro por ello, y no porque sea barato.
AURIX es una herramienta que cirerra la brecha de la soledad al decidir.
Es darte criterio cuando varias opciones se te agolpan en la cabeza.
AURIX es lo que yo eché mucho en falta en muchos años de carrera.
Porque incluso los bilingües, en los momentos clave, necesitamos la lengua materna.
Porque para contar las duda, algún miedo y para llegar a la valentía de mostrar vulnerabilidad, el cerebro pide el ahorro de energía de pensar en el idioma en que nos hablaban en casa.
Debe haber un momento donde poder quitarse los zapatos, aunque aún no estemos en casa.
Yo soy bilingüe en francés. Sé bien lo que es pensar en dos idiomas. He comprado y vendido empresas usando el inglés. He vivido en alemán. Nací lejos de Europa y ya ni recuerdo muy bien dónde.
Pero mi experiencia de expatriada, trilingüe y multicultural, me dice que aún habiendo desarrollado una cabez muy Suiza o muy germánica, para hacer y decidir, la lengua materna es un remanso de calma en medio del ruido.
Da igual si te acaban de trasladar a Ginebra, a Zurich o Frankfurt, Luxemburgo o Berna
Da igual si ya estás en ese momento en que te alegras de llegar a casa de tus padres de vacaciones tanto como te alegra volver a la tuya donde hace más frío, nieva y usan palabras de 25 letras para decir tarta de chocolate.
Yo recuerdo mi sorpresa cuando, después de una larga semana de trabajo en Holanda, Bélgica y Francia, entré por la frontera alemana y paré a tomar una Gulaschsuppe en un restauirante de carretera. Recuerdo bien mi slopresa de sentir que acababa de sentir que por fin estaba de vuelta en casa.
Pues aún en esa circunstancia poder hablar en tu lengua materna aporta un modo de claridad y de confort que no puedde igualarse.No es falta de adaptación o de integración.
Es la química de nuestro cderebro.
Yo he pasado más de hora y media repasando un email importante un viernes a las 10 de la noche, porque para mi cliente era importante.
He leído medio centenar de CV para dar criterio en una selección.
He repasado un P&L buscando dónde faltaban provisiones.
He ensayado inicios de presentaciones.
Y todo incluido en un fee fijo de pago anual.
Y todo porque encontré el Santo Grial de ser barato para ti y que me haga poder tomar Gramona Imperial con los huevos del brunch del domingo.
Y todo porque estoy entrenada para despachar por teléfono con una [?].
[ARA? LINE DE 9] en el holding, más los 5 del Comité de Dirección en España, más los accionistas del 51%, los del otro 49%. Y algún auditor, consultor, [dementor / de mentor ?].
Y además, yo tenía que hacer mi trabajo. Eso son 20 o 25 personas llamando, cada una con su tema concreto.
[ESE ?]
He escuchado los pros y los contras de subir esos precios, de presentar esa oferta. He hecho brainstorming sobre si ERP o CRM, y luego de si SAP o Microsoft 360 CRM. He dibujado procesos, he hecho esquemas, con agentes de IA, con [tachado] o Claude.
He [tachado] por [???] muertos, por [pagos? / ¿?] [Matm ?] [¿?] rotos, por hijos frágiles, [padres?] frágiles y medio pensionista. [insertado encima: "recogido el llanto", "a nos" ?]
He puesto el espejo delante para quitar síndromes del impostor, y por detrás, porque nadie se ve ni los sesgos, ni lo inconsciente, del mismo modo que nadie se ve la nuca.
¡¡Todo eso lo haces tú sola, Gabriela!! Sí, claro. Todo eso y sólo eso.
Si va de personas, negocio, números y empresa, yo eso lo sé hacer y lo sabía. Algo muy bien. Por vieja, no por sabia.
Por eso no hablo de fútbol, ni de física cuántica, por eso no hablo ni de ingeniería ni de coaching.
Yo sólo hago lo mío. Sólo eso. Todo eso.
Y todo eso por un fee mensual de pago anual.
Y claro, con [dos / tres ?] condiciones.
La primera condición: yo cobro por adelantado, el año entero (o fraccionado si toca).
La segunda condición: haremos 4 sesiones como kick off. Cómodos, no más de 2 horas, tema libre, charla fluida.
Si al final de la primera sesión tú y yo no estamos cómodos o [vemos ?] que no sirve, yo te regalo la sesión…
POV: …y te devuelvo el 100% del dinero.
No he llegado yo a esta altura de mi vida para estar incómoda porque cobro dinero.
Disfrutar trabajando es el nuevo Stay Foolish del siglo XXI.
La tercera condición: que sepas que puedes llamarme cuando quieras, con el tema que quieras, sin tener que preparar, ni hacer esquemas ni reflexiones, pero que no uso WhatsApp, ni Teams, ni [S_____, palabra en blanco]. Tú y yo hablaremos por teléfono. De viva voz, nada de [emojis ?], de ghosting, de mensajes. Me llamas, contesto y hablamos. A cualquier hora, cualquier día. Si me llamas un jueves a las 3 de la madrugada, sé que sabrás que tu urgencia es para eso.
Y yo te contestaré y hablaremos.
PARAR AAQUIPues tú tendrás mi teléfono y me llamarás. ¿Cuándo? Cuando quieras. Cuando necesites, cuando te dé la gana. Para eso me pagas.
Y sé que ahora piensas que tú ni loco harás eso, que ni pasado de copas llamarás a otro adulto para comentar cosas que te pasan, que quieres hablar o sólo por desahogarte.
Pero, y verás que no me equivoco, salvo que seas el primer marciano que contrata TRUST, me llamarás. Y será la misma conversación, pero de viva voz y al teléfono.
Espera. Que yo tengo temas de confidencialidad, de compliance. Que yo no puedo andar hablando contigo cosas de la firma, ni de mis clientes ni de esos asuntos.
¿De verdad crees que eso no es la base de cómo funciona TRUST? Yo no preguntaré jamás por un nombre. Ni te permitiré que me des nunca detalles legales, operativos o societarios.
No quiero empanarme la cabeza con eso.
Tú y yo dibujaremos escenarios, y yo le pondré nombres a los personajes para rememorar los años de M&A donde llamábamos Mickey y Dumbo y Donald a los interlocutores.
Entre tú y yo, sólo hablaremos de ti. A veces, para ilustrar algo que te pueda comentar, podré darte algún ejemplo de mi carrera, un detalle, una anécdota. Yo tampoco nombraré jamás una empresa, ni daré nombres ni cifras.
Para empezar, tienes que decidir ya que lo importante necesita también de un primer paso inmediato.
Trabajo con muy pocos clientes.
Una consulta importante puede empezar en 3.000 €.
Un acompañamiento más extensivo puede llegar a 80.000 € o más, dependiendo de lo que haya que hacer, durante cuánto tiempo y de lo que necesites de mí.
No trabajo por horas. Trabajo sobre lo que tengas delante.
Puedo facturar a la empresa si así lo acuerdas con ella.
Pero hay una diferencia que para mí no es negociable:
La empresa puede pagar mi factura.
Mi cliente eres tú.
No reporto a Recursos Humanos.
No hago evaluaciones.
No entrego informes sobre ti.
No acepto instrucciones de terceros sobre lo que hablamos ni sobre cómo trabajo contigo.
Si una empresa quiere pagar para que acompañe a uno de sus directivos, perfecto.
Pero no compra acceso a mi conversación con él.
Si lo que buscas es alguien que te evalúe, informe sobre ti o responda ante la empresa, no soy esa persona.
Que estés bien,
Gabriela
Para preservar la absoluta discreción y proteger la reputación de los líderes a los que acompaño, no se publican listas de clientes, logotipos ni detalles de mandatos activos. Las consultas y primeros contactos pueden gestionarse bajo acuerdos de confidencialidad (NDA) si llegara el caso.
Una trayectoria que da fe de que en esta vida todo gira alrededor del agua
Nacida en Uruguay (de familia franco-suiza). Trilingüe en español, francés e inglés. Fluido en otros 3 idiomas europeos. Executive MBA por IE Business School | Consultora Graduada en Empresa Familiar | Formada en OSINT, Inteligencia Corporativa y Resolución de Conflictos.
Née en Uruguay (issue d'une famille franco-suisse). Trilingue en espagnol, français et anglais. Maîtrisant 3 autres langues européennes. Executive MBA d'IE Business School | Consultante diplômée en entreprise familiale | Formée à l'OSINT, à l'intelligence économique et à la résolution de conflits.
Born in Uruguay (Franco-Swiss family). Trilingual in English, Spanish, and French. Fluent in 4 additional European languages.
Executive MBA from IE Business School | Graduate Family Business Consultant | Trained Corporate Intelligence & Conflict Resolution.